Inicio Destinos Planifica Tu Viaje Consejos Acerca de Contacto
Lista de Cuba

Cuba: Experiencias
Imprescindibles

Algunos destinos ofrecen actividades agradables. Cuba ofrece experiencias transformadoras — momentos que reconfiguran su comprensi—n de la alegr—a, belleza, y lo que importa realmente.

10 experiencias que definen Cuba

Puedes planificar un itinerario, leer cada gu—a y a—n as— no capturar la esencia de Cuba hasta que est—s all— — hasta que la m—sica te encuentre en un callej—n estrecho, o la luz se vuelva dorada sobre el Malec—n, o un extra—o comparta su ron y su historia. Estas diez experiencias son donde Cuba se revela. No te vayas sin ellas.

01
Coche americano cl—sico de los a—os 50 en La Habana, Cuba Foto: Wikimedia Commons

Paseo en Auto Cl—sico Americano
por La Habana

Deslizarse en el asiento trasero de un convertible Pontiac rosa de 1955 mientras el conductor enciende su casete de Buena Vista Social Club — esto no es un clich—, es una m—quina del tiempo. El motor retumba con un sonido que no existe en los veh—culos modernos. El cromo brilla en el sol subtropical. La Habana pasa en olas de color y sonido.

Estos coches — mantenidos por m—s de 60 a—os con ingenio, piezas sovi—ticas y pura terquedad cubana — son monumentos rodantes a la inventiva. Sus conductores son mec—nicos, historiadores, y entretenedores a la vez. Preg—ntale al tuyo sobre su coche. Cada uno tiene una historia.

?? Parque Central, La Habana ~$35—50/hora por el coche (capacidad 4) ?? 1—2 horas
02
Atardecer en La Habana, Cuba Foto: Wikimedia Commons

Atardecer en el Malec—n

Cuando el sol se oculta en el horizonte, todo el malec—n de 8 kil—metros se transforma en la sala de estar de La Habana. Las familias llegan con sillas de pl—stico y botellas de ron. Las parejas j—venes se acercan, dejando que la brisa marina los refresque. Los ancianos lanzan l—neas de pesca a las olas. Los m—sicos se instalan espont—neamente. El cielo toma colores que parecen imposibles.

Aqu— es donde la ciudad respira. Los habaneros vienen aqu— a pensar, flirtear, discutir, estar vivos. No hay lugar m—s puramente y completamente cubano que el Malec—n una tarde de domingo con toda la ciudad a tu alrededor y el oc—ano a tus pies.

?? Malec—n, La Habana (cualquier punto) GRATIS — siempre ?? 1—3 horas (no querr—s irte)
03

Clase de Salsa y
Bailar de Verdad

En Cuba nacieron la salsa, el son, el mambo, el cha-cha, y la rumba. Los ritmos viven en las paredes aqu—. Toma una clase por la ma—ana — en Casa de la M—sica, UNEAC, o una escuela local de baile — y deja que un instructor cubano desarme cada instinto que tienes sobre c—mo debe moverse tu cuerpo. Ser— humillante. Ser— gozoso.

Luego regresa esa noche y baila hasta las 2am con aut—nticos habaneros. La brecha entre la lecci—n y la pista de baile ser— enorme, hilarante, y s—lo ser— superada por el ron y la entrega. Ir—s a casa como mejor bailar—n y ser humano m—s liberado.

?? Casa de la M—sica, La Habana Clases ~$10—20/hora; Entrada nocturna ~$5 ?? Todo el d—a, toda la noche
04
Finca de tabaco en Vi—ales, Cuba Foto: Wikimedia Commons

Tour de F—brica de
Cigarros y Compra Directa

La f—brica Romeo y Julieta en la Calle Industria de La Habana es una de las grandes experiencias industriales del mundo. Filas de torcedores se sientan en bancos de madera, sus manos se mueven con precisi—n mec—nica, cada cigarro formado uniformemente s—lo por memoria muscular. Un trabajador puede producir 150 cigarros perfectos en un solo d—a.

El olor es maravilloso — rico, dulce, a heno. Hist—ricamente, un lector le—a novelas en voz alta a los trabajadores (Dickens, Hugo, peri—dicos), y algunos nombres de cigarros reflejan esas ra—ces literarias. Despu—s del tour, visita la tienda. Los precios son m—s bajos que en el extranjero, la calidad est— garantizada y puedes elegir por vitola con la gu—a del personal.

?? F—brica Romeo y Julieta o H. Upmann, La Habana ~$10 tour + compra de cigarros ?? 1—2 horas
05

Ver el Tropicana
Bajo las Estrellas

Desde 1939, el Tropicana ha estado actuando en un teatro jard—n al aire libre en el distrito de Miramar de La Habana — "El Para—so Bajo las Estrellas". Doscientos artistas en cascos emplumados y lentejuelas, percusi—n afro-cubana impulsando ritmos que eluden al cerebro y van directamente a la columna vertebral. Es gloriosamente exagerado.

El espect—culo ha sobrevivido a la Revoluci—n, d—cadas de aislamiento y numerosos cambios sociales. Nunca ha dejado de actuar. Hay algo profundo en esa persistencia — este compromiso con el espect—culo y la alegr—a no importa qu—. Ve bien vestido. Pide el c—ctel de bienvenida. Deja que Cuba te deslumbre.

?? Tropicana, Miramar, La Habana ~$80—100 con c—ctel de bienvenida ?? 2.5 horas, la mayor—a de las noches a las 10pm
06
Trinidad, Cuba Foto: Wikimedia Commons

Caminar Trinidad
al Atardecer

La mejor ciudad colonial preservada de Cuba se encuentra tres horas al este de La Habana, congelada magn—ficamente en los siglos XVIII y XIX. Calles adoquinadas en terracota y ocre, plazas de baldosas, fachadas pastel inclin—ndose ligeramente como si quisieran susurrarse.

Y desde cada bar, ventana abierta y puerta: salsa. Sube al campanario del Museo Nacional de la Lucha Contra Bandidos justo antes del atardecer y mira c—mo la luz se derrama sobre toda la ciudad. Luego baja y deja que la noche de Trinidad te encuentre — las escaleras-concierto al aire libre de la Casa de la M—sica es una de las cosas m—s alegres del Caribe.

?? Trinidad, provincia Sancti Sp—ritus 3 horas desde La Habana por Viazul (~$20) ?? Estancia nocturna esencial
07
Valle de Vi—ales, Cuba Foto: Wikimedia Commons

Caminata en el
Valle de Vi—ales

El valle te golpea como una pintura que es de alguna manera tridimensional. Enormes mogotes de piedra caliza — formaciones de 300 millones de a—os — se elevan de un mosaico de campos de tabaco, palmas reales y tierra roja. La luz al amanecer aqu— no tiene equivalente.

Contrata a un gu—a local del pueblo y pasa una ma—ana caminando entre los mogotes, a trav—s de granjas de tabaco donde las hojas secas cuelgan de viga a viga en graneros de madera que huelen a tierra. Detente en una finca para tomar un guarapo (jugo de ca—a de az—car fresco) y observa c—mo un campesino te enrolla un cigarro a mano, de hojas cultivadas a cincuenta metros de distancia. Esta es Cuba en su forma m—s elemental.

?? Vi—ales, Pinar del R—o 2.5 horas desde La Habana; caminata guiada ~$15—25 ?? D—a completo o noche
08
Piscina del resort en Cuba Foto: Wikimedia Commons

Tomar un Mojito en
La Bodeguita del Medio

S—, es tur—stico. S—, las paredes est—n cubiertas con d—cadas de firmas de turistas, incluido Hemingway. S—, ser—s uno de muchos. Y s— — deber—as ir de todos modos, porque el mojito es genuino, la atm—sfera es irremplazable, y las paredes en s— mismas son una forma de poes—a.

"Mi mojito en La Bodeguita, mi daiquiri en El Floridita" — si Hemingway realmente escribi— eso es debatible, pero el sentimiento es perfecto. Despu—s de La Bodeguita, camina dos minutos a El Floridita y toma un daiquiri congelado en la barra. Brinda por Papa, por Cuba, por el hecho de que est—s aqu—.

?? Calle Empedrado 207, La Habana Vieja Mojito ~$5—7 ?? 45 minutos — no lo apresures
09

Visitar Finca Vig—a —
Casa de Hemingway

A veinte minutos al sur de La Habana, la casa donde Hemingway escribi— Por Qui—n Doblan las Campanas y El Viejo y el Mar se conserva tal como la dej— en 1960 — sus libros, sus trofeos de caza, su m—quina de escribir, su cementerio de gatos. Miras a trav—s de ventanas abiertas en lugar de entrar, lo que de alguna manera lo hace m—s —ntimo. Como ver la vida privada de alguien.

Su barco de pesca, el Pilar, descansa en el jard—n bajo un cobertizo. Es m—s peque—o de lo que esperas. En el cobertizo del coche, su Chrysler de 1955. La piscina donde nad— Ava Gardner. La torre de escritura donde se paraba (siempre escrib—a de pie). Cuba am— a Hemingway; Hemingway am— a Cuba. Esta casa es prueba de ambos.

?? San Francisco de Paula, 20 min de La Habana ~$5 entrada para extranjeros ?? 1—2 horas
10

Asistir a una Rumba de
Vecindario

Esta es la experiencia m—s dif—cil de planear y la mejor para tener. La rumba no es un estilo de club de baile — es una tradici—n ceremonial de tambores afro-cubana, parte expresi—n religiosa, parte celebraci—n de barrio. En alg—n lugar de La Habana la mayor—a de los fines de semana, el patio trasero de alguien se convierte en un espacio sagrado para el desempe—o: tres tambores, canto en respuesta, bailarines entrando en un estado entre el rendimiento y el trance.

Pregunta a tu anfitri—n de casa si hay alguna rumba de vecindario en curso. Asiste al S—bado de Rumba en el Callej—n de Hamel en Vedado (s—bados por la tarde) — m—s peque—o y accesible. No filmes con tu tel—fono; solo observa. Aqu— es donde vive el alma de Cuba — no en los bares tur—sticos, no en los vest—bulos de los hoteles, sino aqu—, en el sonido de los tambores y en el movimiento de los cuerpos que han llevado esta tradici—n por trescientos a—os.

?? Callej—n de Hamel, Vedado (s—bados) Gratis o peque—a donaci—n ?? S—bados por la tarde, 12pm—4pm

—Listo para Experimentar Cuba?

Comienza a planificar tu viaje con nuestras gu—as completas sobre visados, presupuestos, seguridad y el mejor momento para visitar.

Explora M—s de Cuba

Las experiencias m—s memorables en Cuba ocurren alrededor de una mesa. Aprende sobre la cultura culinaria en Eat in Cuba, y encuentra el lugar para tener la comida de tu vida con nuestras recomendaciones de paladares seleccionadas.